lunes, 3 de marzo de 2014

Diferencia entre intolerancia y alergia alimentaria

Las alergias alimentarias y las intolerancias alimentarias pueden cursar con síntomas similares, pero se trata de dos afecciones que difieren considerablemente entre sí. Las intolerancias alimentarias, como la intolerancia a la lactosa y la enfermedad celíaca, pueden hacer que una persona se encuentre mal. Pero las alergias alimentarias, no solo pueden hacer que alguien se encuentre mal sino que pueden ocasionar reacciones de riesgo fatal.
Padecer una intolerancia alimentaria involucra:
  • el organismo de la persona no puede digerir correctamente determinado alimento
  • determinado alimento irrita el sistema digestivo de la persona
Entre los síntomas de la intolerancia alimentaria, se incluyen los siguientes: náuseas, gases, retortijones abdominales, diarrea, irritabilidad, nerviosismo y/o dolor de cabeza, irritación en la piel, etc, y pueden a largo plazo causar problemas de salud.
Una alergia alimentaria ocurre cuando el sistema inmunitario del organismo, que normalmente lucha contra las infecciones, interpreta que determinado alimento es un invasor. Esto provoca una respuesta desproporcionada por parte del sistema inmunitario: la reacción alérgica, en la cual el organismo libera una serie de sustancias químicas, como la histamina. Esta reacción puede ocasionar síntomas como: problemas para respirar, opresión de garganta, tos, ronquera, vómitos, dolor de estómago, urticaria, inflamación o disminución de la tensión arterial.
A pesar de que las reacciones alérgicas que ha presentado una persona en ocasiones anteriores hayan sido de carácter leve, siempre existe la posibilidad de que su próxima reacción alérgica sea de riesgo vital. El hecho de ingerir una cantidad microscópica de determinado alimento, o a veces incluso el mero hecho de tocarlo o de inhalarlo, puede desencadenar reacciones alérgicas graves. Por este motivo, una persona afectada por una alergia alimentaria debe evitar por completo el alimento problemático y llevar siempre encima un inyectable de adrenalina (o epinefrina).
Contrariamente, muchas personas que padecen intolerancia alimentaria pueden ingerir cantidades reducidas de los alimentos problemáticos sin problemas.
Revisado por: Larissa Hirsch, MD
Fecha de revisión: septiembre de 2012
Si estás interesado en realizarte un test de intolerancia alimentaria y deficit nutricional + consulta médica ponte en contacto con nosotros para informarte info@tucuerpoenforma.es

viernes, 31 de enero de 2014

¿Sabías que las bebidas "light" engordan?

Las bebidas “light” engordan

 | 22/01/2014 0 Comments
América, es una nación muy grasa, pero es también el hogar de una impresionante variedad de bebidas gaseosas de dieta, con casi todas las variedades imaginables de agua azucarada con gas disponible en forma de sin calorías. Si bien estas bebidas se comercializan ostensiblemente hacia la figura consciente que buscan saciar su gusto por lo dulce sin calorías, no funciona: Los investigadores de Johns Hopkins han descubierto que el consumo de refrescos de dieta conduce a un mayor consumo de calorías de otras fuentes.

DruckLo que es más sorprendente es que el estudio no comparó con sobrepeso bebedores de refresco de dieta para personas sanas que bebían bebidas sin calorías completo. En los estudios por el estilo, la correlación es el mejor resultado posible. En su lugar, el equipo de Hopkins estudió todas las personas con sobrepeso y obesidad, algunos de los cuales consumen bebidas dietéticas, algunos refrescos en calorías completo.
En este caso, los que prefirieron las gaseosas dietéticas todavía tendían a tener mayores BIMs y consumir más alimentos de bocado . Los datos provienen de los EE.UU. Nacional de Examen de Salud y Nutrición (NHANES ) , que proporcionó las estadísticas de primas para la revisión, se ha diseñado como una muestra representativa a nivel nacional de alrededor de 5.000 personas cada año , tomado de todos los EE.UU.
“Aunque los adultos con sobrepeso y obesidad que beben refresco de dieta comen una cantidad comparable de las calorías totales como adultos más pesados ​​que consumen bebidas azucaradas , consumen significativamente más calorías de alimentos sólidos en ambas comidas y aperitivos “, dijo Sara Bleich , profesora asociada de la Universidad Johns Hopkins Escuela Bloomberg de Salud Pública y autor principal del artículo .
Los científicos creen que la investigación anterior podría revelar la causa del fenómeno. En un cuerpo que funciona normalmente , los receptores de dulzor en la ayuda en la lengua indican al cerebro cuánta energía se consume a través de ” centros de recompensa . ” Edulcorantes artificiales ( utilizados por las bebidas de dieta para proporcionar dulzura sin calorías ) son mucho , mucho más dulce que azúcar, y así registrar que mucho mayor en los centros de recompensa del cerebro .
Con el tiempo, el consumo de ultra- dulce refresco de dieta degustación puede desensibilizar los receptores de dulzura de la lengua . Cuando el cerebro puede interpretar ya no con exactitud el consumo de energía , es más fácil de consumir inconscientemente calorías adicionales de otros alimentos.
La nueva investigación Hopkins contradice los hallazgos de estudio de Harvard del año pasado , lo que sugiere que el consumo de refrescos de dieta no tenía relación con los antojos de alimentos en las personas obesas. Ese mismo estudio encontró vínculos con la depresión y el aumento de riesgo de enfermedad cardíaca , que siguen siendo validado como estudios de crecer en escala.
Si tiene que tomar un refresco , hacer su cuerpo (y su paladar ) un favor y tratar de alcanzar lo real.
“Los resultados de nuestro estudio sugieren que los adultos con sobrepeso y obesidad que buscan perder o mantener su peso – que ya han hecho el cambio de azúcar a la dieta las bebidas puede tener que mirar cuidadosamente los otros componentes de su dieta de alimentos sólidos , snacks dulces particular , para identificar potenciales áreas de modificación “, dijo Bleich .


FUENTE; Articulo completo en http://www.medicalpress.es/las-bebidas-light-engordan#ixzz2rzzjVZ5a

miércoles, 29 de enero de 2014

Análisis Estructural del Músculo Esquelético


Análisis Estructural del Músculo Esquelético
El movimiento es una propiedad fundamental en el desarrollo del organismo humano y se realiza mediante la acción de los músculos sobre los huesos después de que el sistema nervioso guía su acción y mientras que los sistemas respiratorio, cardiocirculatorio y sanguíneo transportan a los tejidos el oxígeno y las metabolitos nutritivos [1]. El músculo es el mayor promotor bioquímico que convierte la energía potencial (química) en energía cinética (mecánica), además es el tejido que más se extiende a lo largo del cuerpo y que proporciona un poco menos del 25% de la masa corporal al nacer y más del 30-40% en el hombre adulto [2].
Cuando una miofibrilla es examinada por microscopía electrónica, se pueden observar bandas alternadas oscuras (anisotrópicas, desvían la luz polarizada) y claras (isotrópicas, que no alteran la luz polarizada). Estas bandas son conocidas como las bandas A e I respectivamente. La región central de la banda A es la banda H, la cual aparece menos densa que el resto de las bandas mientras que la banda I está dividida por una línea densa y delgada conocida como línea o disco Z (Figura 1). De esta manera, el sarcómero es definido como la región entre dos líneas Z y se repite a lo largo del eje de la fibra a distancias de 1500-2300 nm dependiendo del estado de contracción [2].
Las miofibrillas se encuentran constituidas por dos filamentos longitudinales. Un tipo es el filamento grueso confinado en la banda A que contiene principalmente miosina. Estos filamentos tienen cerca de 16 nm de diámetro y se encuentran dispuestos en forma hexagonal desde la perspectiva de corte transversal de la fibra. El filamento delgado (cerca de 7 nm de diámetro) se encuentra en la banda I y se extiende al interior de la banda A aunque no adentro de la banda H (Figura 2). Los filamentos delgados contienen las proteínas actina, tropomiosina y troponina. En la banda A, los filamentos delgados están dispuestos alrededor de los filamentos de miosina como un hexágono secundario, es decir que cada filamento delgado es encuentra sistemáticamente entre tres filamentos gruesos y a su vez cada filamento grueso está rodeado simétricamente por seis filamentos delgados [2]. 
La masa del músculo esquelético está compuesta casi el 75% por agua y un poco más del 20% por proteína, principalmente miosina y actina. La miosina constituye una familia de proteínas con por lo menos 15 isoformas identificadas; sin embargo, en este documento se hará referencia a la miosina II por su relación directa con el entrenamiento de resistencia. La miosina es un hexámero asimétrico con una masa molecular de 460 kDa que contribuye con un 55% al peso de la proteína muscular y que está compuesta por un extremo fibroso de dos hélices intercaladas, cada hélice tiene una cabeza globular ligada a cada extremo. El hexámero consiste de una par de cadenas pesadas (MHC, myosin heavy-chain, aprox. 200 kDa c/u) y dos cadenas ligeras (aprox. 20 kDa c/u), de las cuales se diferencian dos tipos una llamada cadena ligera esencial y la otra cadena ligera regulatoria. Por otro lado, la actina-G monomérica (43 kDa; G, globular) compone el 25% de la proteína muscular. En condiciones iónicas fisiológicas y en la presencia de Mg2+, la actina-G se polimeriza de forma no covalente para formar un filamento doble helicoidal insoluble denominado actina-F (F, filamentosa) de unos 6-7 nm de diámetro y con una estructura repetitiva cada 35.5 nm. En el músculo estriado hay otras dos proteínas que son menores en tamaño pero importantes en función y que acompañan a la actina en la composición de los filamentos delgados, son la tropomiosina y el complejo de troponina. La tropomiosina es una molécula fibrosa presente en todas las estructuras musculares que consiste de dos cadenas, α y β, que se unen a la actina-F entre las ranuras de sus filamentos. El complejo de troponina es único del músculo estriado y consiste de tres polipéptidos unidos entre sí: La troponina T (TpT) con gran afinidad por la tropomiosina; la troponina I (TpI) con gran afinidad por la actina y que de este modo inhibe la interacción actina F-miosina; y la troponina C (TpC) que es un polipéptido ligado al calcio que es estructural y funcionalmente análogo a la calmodulina (cuatro moléculas del ión Ca2+ se unen a una molécula de TpC o de calmodulina, ambas proteínas con una masa molecular de 17 kDa) [2].
Además de las proteínas anteriormente mencionadas, el músculo esquelético también consta de tinina, también conocida como conectina, una enorme molécula elástica (es la proteína más grande que se conoce, 3000 kDa) que tiene más de 25000 aminoácidos y se extiende desde una línea Z hasta la línea M. Esta proteína tiene varias funciones: estabilizar la posición de los elementos contráctiles y gracias a su elasticidad, recuperar la longitud de los músculos durante la relajación o la posición de reposo; además, contribuye de forma importante a la generación de la tensión pasiva del músculo. Solo el segmento de tinina confinado a la banda I es funcionalmente elástico, ya que esta banda juega un papel importante en la elasticidad muscular. El modelo actual para explicar la elasticidad muscular implica diferentes mecanismos que dependen de la fuerza generada. Por otra parte, la tinina es ayudada por la nebulina, una proteína no elástica de 600 a 900 kDa que discurre conjuntamente al filamento fino y se inserta en la línea Z. La nebulina contribuye a la alineación de los filamentos delgados del sarcómero regulando así su ensamblaje [3]. El miocito también cuenta con algunas proteínas citoesqueléticas como la espectina, la vinculina y la talina, las cuales forman una rejilla bidimensional al lado citoplasmático del sarcolema o membrana plasmática muscular. Las conexiones transversales de esta rejilla son llamadas costámeros y se encuentran entre las miofibrillas y el sarcolema, generalmente al nivel de la línea Z. Filamentos intermedios, compuestos principalmente de la proteína desmina, se acoplan desde la línea Z hasta los costámeros y de esta manera proveen un enlace entre la periferia de las líneas Z y el sarcolema, además de estar involucrados en la transmisión de la fuerza al interior del músculo. Por otro lado, la línea M contiene 4 proteínas que son la CK-MM, la proteína M, la miomesina y las esqueleminas, las cuales se ligan a los filamentos gruesos al interior de los arreglos hexagonales [36]. Otras proteínas estructurales del sarcómero son la α-actinina, ancla la actina a las líneas Z, y la distrofina, enlazada al sarcolema [3].
REFERENCIAS
[1] Álvarez Velásquez IM, Álvarez Velásquez FF, Álvarez Barreras F & Mena R. (2006). El Proceso de Asimilación de la Fuerza en el Músculo del Ser Humano. Ra Ximhai 2 (002); 533-548
[2] Murray R, Granner D, Mayes P & Rodwell V. (2003). Harper’s Illustrated Biochemistry 26th Edition. Ed. Lange Medical Books/McGraw-Hill
[3] Chicharro J & Fernández A. (2006). Fisiología del Ejercicio. Madrid: Ed Médica Panamericana.

lunes, 20 de enero de 2014

El CÓDIGO DE LOS HUEVOS

Hoy más que nunca es muy importante saber la procedencia de los alimentos que compramos, en el caso de los huevos el dato mas importante es el primer numero de la serie que aparece impresa en el mismo huevo asegúrate que sea un 0 ó 1.

Haz de tu alimento tu medicina no de la medicina tu alimento.

lunes, 13 de enero de 2014

¿Ejercicio físico o farmacoterapia? Tú eliges.

¿Ejercicio físico o farmacoterapia? Tú eliges.
En la sociedad actual que vivimos existe una gran prevalencia de enfermedades crónicas asociadas al sedentarismo y a un estilo de vida poco saludable que son bien conocidas por el colectivo médico tanto en su patogénesis, su diagnóstico, como el tratamiento farmacológico más oportuno (por ejemplo, artritis, resistencia a la insulina, diabetes, enfermedades coronarias, hipertensión, dislipidemias, enfermedades respiratorias, etc.). Asimismo, disponemos de un cuerpo considerable de evidencias científicas que corroboran la eficacia del ejercicio físico para el tratamiento y prevención de tales enfermedades [1-14]. Esto mismo fue abordado en otra entrada anterior en relación a las evidencias existentes que el ejercicio físico aporta para la terapia de enfermedades crónicas (Pedersen y Saltin, 2006) (entrada previa).
Sin embargo, son muy pocos los estudios que se han propuesto someter a tela de juicio mediante el método científico la eficacia del tratamiento comparando el efecto de los fármacos o medicamentos versus el ejercicio físico en pacientes que sufren tales patologías. En esta ocasión intentaremos profundizar sobre esta cuestión, sacando a la luz algunos de esos pocos estudios que sí se han hecho esta gran pregunta, y cuyas consecuencias trascienden más allá de lo ético, lo social y lo político.
Y es que a buen seguro existen intereses de la industria farmacéutica -por razones obvias- de que estos datos no sean tan conocidos por el colectivo médico y la sociedad en su conjunto, que sin duda empieza a reconocer el potencial del ejercicio físico como un potente “fármaco o medicamento” alternativo. De hecho, si comparamos el volumen de ensayos controlados aleatorizados que han tratado de esclarecer la eficacia de determinadas intervenciones farmacológicas (por ejemplo, de las estatinas para reducir el colesterol o de los beta-bloqueantes y diuréticos para el tratamiento de la hipertensión arterial e insuficiencia cardiaca) podemos fácilmente comprobar que supera por goleada la cantidad limitada de estudios de cualquier tipo que han pretendido hacer lo mismo mediante el ejercicio físico. Además, la investigación sobre los verdaderos beneficios del ejercicio sobre la mortalidad sigue siendo principalmente de tipo observacional con un número muy limitado de ensayos aleatorizados [15]. Más si cabe, la evidencia sobre cómo las intervenciones mediante actividad física, en comparación con las intervenciones mediante sólo fármacos, afectan sobre la reducción del riesgo de mortalidad por cualquier causa es prácticamente inexistente [15]. Todo esto demuestra que el interés y recursos invertidos para el desarrollo de la industria farmacéutica supera por mucho el esfuerzo dedicado para estudiar los efectos del ejercicio físico sobre las patologías que amenazan el bienestar y los índices de mortalidad (tema sin duda merecedor de un gran debate internacional).
Al respecto de toda esta cuestión, y para poder ilustrarlo merecidamente, un reciente estudio meta-epidemiológico publicado en el British Medical Journal (ocubre, 2013) y destacado por el prestigioso diario New York Times el 11 de diciembre del 2013, nos presenta un panorama científico, actualizado, y desinteresado sobre la temática. Este estudio comparó, tras un exigente proceso de selección de estudios controlados aleatorizados y meta-análisis, la eficacia de los fármacos más comúnmente utilizados (estaminas, betabloqueantes, diuréticos, anticoagulantes, antiplaquetarios, inhibidor de la ECA, tiazolidinedionas, etc.) con el ejercicio físico para reducir los índices de mortalidad entre sujetos que padecían patologías tan comunes como las enfermedades coronarias, insuficiencia cardiaca crónica, accidentes cerebrovasculares y diabetes. El estudio recogió y comparó entre sí un total de 305 estudios sobre el efecto de los fármacos y de 57 estudios sobre el efecto del ejercicio físico (una muestra total de 339.274 y 14.716 sujetos, respectivamente) sobre los índices de mortalidad. Pues bien, el mismo concluye que el ejercicio puede ser tan eficaz -al presentar similares resultados- como muchos de los fármacos prescritos para el tratamiento de algunas de las principales causas de muerte derivadas de estas enfermedades tan comunes. Más concretamente, este interesante estudio meta-epidemiológico concluye que las intervenciones mediante ejercicio físico son de hecho más eficaces para reducir la mortalidad que el tratamiento y rehabilitación mediante fármacos para sujetos que sufren de accidentes cerebrovasculares (dicho de otra forma, aquellos que hubiesen sufrido un infarto cerebral mostraban un menor riesgo de morir de ello si hacían ejercicio que si sólo se medicaban). Para el resto, el ejercicio físico a solas y las intervenciones farmacológicas sin ejercicio son a menudo similares en términos de los beneficios para la mortalidad en la prevención secundaria de enfermedades coronarias, rehabilitación después de accidentes cerebrovasculares, el tratamiento de la insuficiencia cardíaca, y la prevención de la diabetes (solamente los diuréticos se yerguen como más eficaces que el ejercicio para el tratamiento de la insuficiencia cardiaca). Es decir, por ejemplo, aquellas personas con enfermedades coronarias o prediabetes que hacen ejercicio pero no consumen los medicamentos típicos prescritos tienen el mismo riesgo de morir -o sobrevivir- de su enfermedad que aquellos que tomen dichos fármacos y no realicen ejercicio,¡¡y todo esto sin llegar a valorar los efectos secundarios y colaterales para la salud que puedan acarrear muchos de estos tratamientos farmacológicos a largo plazo!! pregunta que nos hacemos y queda en el aire, aspecto el cual sin duda daría más argumentos a favor para proponer el ejercicio físico como el medicamento o fármaco universal.
No obstante, esto no quiere decir que los pacientes que sufran este tipo de patologías deban abandonar su tratamiento farmacológico o control médico, sino que deben incorporar el ejercicio físico como un elemento clave coadyuvante del mismo (quizás el más relevante de todos). Los mismos autores de este “super-estudio” comentan además que los medicamentos podrían ofrecer sólo una modesta mejora en los pacientes que sufren estas enfermedades, pero que el ejercicio podría producir ganancias más profundas o sostenibles en la salud.
No obstante, podemos pensar que no es oro todo lo que reluce, ya que la relativa escasez de evidencia (en lo que a volumen se refiere) deja una importante incertidumbre sobre qué pacientes se beneficiarían más de qué tipo de ejercicio, y qué tipo de ejercicio puede no ser eficaz en diferentes contextos [15]. Es decir, disponemos de insuficiente información emanada de estudios controlados y aleatorizados para establecer una aproximación a la mejor relación dosis-respuesta del ejercicio para el tratamiento de la mayoría de patologías descritas, lo cual nos aleja de la “élite farmacológica” en lo que a precisión de dosis se refiere.
A la luz de todo lo expuesto parece evidente sugerir que el ejercicio físico, como medicamento correctamente prescrito, puede presentar beneficios potenciales igualmente eficaces que el tratamiento farmacológico más avanzado para reducir las posibilidades de mortalidad, con menos efectos adversos para la salud general y con mayores beneficios colaterales en otros marcadores (recordemos que al realizar ejercicio físico se puede estar provocando efectos y adaptaciones beneficiosas simultáneamente en múltiples órganos y sistemas). Por tanto, las intervenciones mediante ejercicio físico deberían ser consideradas como alternativas viables, o al menos complementarias, a los tratamientos farmacológicos para reducir la morbi-mortalidad de nuestra enferma sociedad. Sin embargo, todavía comprobamos como las organizaciones e instituciones sanitarias centran demasiada atención en el tratamiento farmacológico y demasiado poco en promocionar el ejercicio como medicina alternativa para combatir y prevenir muchas de las enfermedades que tantos costos sanitarios generan. Por esta razón, pensamos que el colectivo médico-sanitario debería conocer aún más el potencial de las intervenciones mediante ejercicio, y apostar por que se materialicen verdaderas políticas de promoción. Igualmente este colectivo debería conocer y saber derivar a sus pacientes a los especialistas más competentes para que les prescribieran ejercicio de forma individualiza atendiendo a su condición.
Estamos más cerca, pero aún demasiado lejos. Tú elijes.

viernes, 10 de enero de 2014

HORARIO Y ACTIVIDADES PABELLÓN VELETA 2014/15 - GRANADA


  •  Ven a probar una clase GRATIS cuando lo desees (necesaria confirmación por email info@tucuerpoenforma.es o al telefono 645 88 65 40)
  • Puedes combinar  actividades como prefieras.
  • Sin compromiso de permanencia.
  • Grupos reducidos 8 alumn@s según actividad. Reservas por orden de inscripción.
  • Para que no pierdas ni un día de entrenamiento  si una semana no puedes venir a tu clase o cae en fiesta podrás recuperarlas cualquier otro día dentro del mismo mes..
  • Pilates Embarazo y Post-Parto



ENTRENAMIENTO EN SUSPENSIÓN












Información y Reservas:
info@tucuerpoenforma.es 
Tfno. 645 88 65 40

miércoles, 11 de diciembre de 2013

PILATES Y CIÁTICA



El nervio ciático es el más ancho y largo del cuerpo. Comienza en la columna lumbar, se dirige hasta la parte superior de los muslos, por los cuales continúa y se divide en dos pequeñas ramas detrás de las rodillas que van hasta los pies. Su gran extensión lo hace más vulnerable a la presión o daño, provocando dolor. A su inflamación se le llama comúnmente ciática o lumbociática.
La ciática es la inflamación del nervio ciático, producida por un problema a nivel vertebral, por compresión de la raíz nerviosa, aunque en muchos casos puede producirse por una compresión muscular (contractura) en alguna parte de su recorrido. La ciática es un dolor intenso que aparece de repente y nos incapacita para realizar movimientos simples y cotidianos. Estas molestias afectan al 80% de la población, pero se pueden prevenir y resolver con unos sencillos ejercicios.
El método Pilates contribuye a eliminar las posturas forzadas y a mantener la estabilidad y la posición correcta de la zona afectada, provocando un adecuado alineamiento vertebral. La práctica del Pilates proporciona una reeducación postural muy efectiva que elimina los malos hábitos adquiridos, que generan desequilibrios y patologías en la columna vertebral y que pueden ocasionar pinzamientos en el nervio ciático. La mayor parte de los casos de ciática son reversibles con sencillas precauciones y cuidados para reducir el dolor y estimular la rehabilitación y principalmente mucha paciencia, ya que suelen necesitarse varias semanas para que la molestia haya desaparecido.
¿Cuáles son los objetivos que debemos plantearnos en Pilates?
1.- Mejorar la estabilidad de la región lumbopélvica, mejorando el control motor de la musculatura estabilizadora: transverso abdominal, suelo pélvico, multífidos, diafragma…
2.- Disociación de cadera – pelvis ayudando a separar los movimientos en los grados correctos para que no afecte a la lumbar. Recordemos que un déficit de movimiento en la cadera puede ocasionar una hipermovilidad lumbar.
3.- Mejorar la movilidad de la columna torácica en todos los planos de movimiento.
4.- Evitar ejercicios de flexión de cadera con la rodilla estirada, pues puede crear presión.